El archivo de RTVV como archivo corriente o histórico. Cuestiones para el debate.

digital-430638_1920

Un año más conmemoramos el día del patrimonio audiovisual sin nada que celebrar salvo recordar y concienciar de que nuestra memoria visual  está en riesgo de desaparecer.

El patrimonio audiovisual se define como “el conjunto de documentos que conforman la historia audiovisual de un país”. En ellos se incluyen como reflejo testimonial todos los documentos televisivos.

Diversas leyes españolas protegen este acervo colectivo inmaterial, como la Ley General de Comunicación Audiovisual 7/2010, la Ley de Patrimonio Histórico, la ley de depósito legal 23/2011, o la Ley 1/2006 de la Generalitat Valenciana del sector audiovisual. Esta normativa ha amparado el conjunto documental atesorado por Radiotelevisión Valenciana desde 1989. Sin embargo, los acontecimientos vividos tras el cierre de la cadena, hace casi dos años, y las expectativas de una próxima reapertura nos lleva a plantearnos una serie de interrogantes.

¿Debemos conservar todo?

Para poder conservar todo el material original, y basándonos tanto en las normas legales como en las recomendaciones de la Unesco, se echa en falta una Videoteca Valenciana, que reúna el fondo audiovisual de todos los valencianos, preferentemente de las televisiones públicas, Radiotelevisión Valenciana (RTVV) y centro territorial de Radiotelevisión Española (RTVE) en la Comunidad Valenciana, pero también de televisiones locales y autonómicas privadas. Ese servicio, inexistente aún, debería ser asumido por el archivo de Radiotelevisión Valenciana[i].

¿Conservar es lo mismo que preservar?

Conservar no significa mantener el conjunto documental, sino que son necesarias otras acciones para que ese contenido intangible no se pierda junto con el deterioro irremediable del soporte físico que lo sustenta. Las labores de preservación persiguen mantener el contenido de las grabaciones migrándolo a otros soportes. Lo cual pasa irremediablemente por la digitalización. Este proceso constante de transferencia de formatos nos garantiza que las imágenes no se pierdan al mismo tiempo que se optimiza su recuperación mediante técnicas documentales y electrónicas. Es decir, no basta con mantener intactos los depósitos audiovisuales, sino que es necesaria una política de preservación, la cual requiere de una inversión en tecnología y en recursos humanos.

Al hilo de esta cuestión, surge otra incógnita para el debate: la de qué hacer con los materiales primarios una vez transferidos en su contenido. Es evidente el hecho de que los materiales analógicos se deterioran y quedan superados por nuevas tecnologías (la conocida obsolescencia de los soportes), pero ¿qué garantías nos da destruir el documento original? Es cierto que los soportes tradicionales (cintas betacam en sus distintas variantes) pierden calidad con el tiempo, pero también los libros se deterioran si no se conservan adecuadamente, y no son destruidos cuando obtenemos su contenido en otro formato.

¿La preservación pasa necesariamente por la digitalización?

Como apunta Edmonson, lo que no se digitalice se perderá, y también aquello que no esté debidamente descrito para usos posteriores[1], lo cual nos lleva a la siguiente grupo de cuestiones:

¿Hay que digitalizarlo todo? ¿Qué se debe priorizar? ¿Es realista pretender digitalizarlo todo? En caso negativo, ¿qué criterios debemos aplicar?

Lo que nos va a marcar el criterio será saber cuál es nuestro objetivo, nuestros usuarios y/o clientes.

Los diversos autores consultados para la redacción de esta entrada están de acuerdo en que es imposible conservarlo todo y se centran en políticas de expurgo y selección, suponiendo que se están refiriendo a archivos audiovisuales en curso, cuyos materiales crecen día a día. En ese caso, se establece como criterio principal la rentabilidad manifestada en forma de posibles reutilizaciones (lo cual contribuye al ahorro de costes al evitar tener que grabar reiteradamente las mismas imágenes). ¿Pero qué ocurre cuando nuestro archivo, que conforma la memoria visual de un pueblo, deja de servir a una empresa y pasa, pues, a ser histórico por decisión política? En ese caso, nuestros criterios deben cambiar. Y, pensando en el archivo audiovisual de Radiotelevisión Valenciana, actualmente cerrado, nos planteamos otro interrogante:

¿Debe aspirar un centro de documentación de una televisión a conservar el máximo número de grabaciones posible?

Esta pregunta se la plantea Emmanuel Hoog, quien opina que, evidentemente, lo ideal sería conservarlo todo, pero no siempre es posible. Lo que nos va a marcar el criterio será saber cuál es nuestro objetivo y quiénes serán nuestros usuarios y/o clientes. Los procesos de selección de material audiovisual suelen regirse por dos tendencias: la económica, que nos llevará a seleccionar aquellos materiales que puedan ser reutilizados, y la patrimonial, la cual permitirá conservar el testimonio de épocas, personas, lugares y hechos a generaciones futuras. Un tercer tipo de selección del que habla Hoog es la destrucción deliberada por motivos políticos. Sin embargo, el criterio intelectual, que prescinde de los condicionamientos económicos, políticos o técnicos a favor de preservar la memoria colectiva, será, obviamente, el que debe guiarnos en un caso como el nuestro, para el cual, y por las razones expuestas al inicio, la respuesta, será mayoritariamente un sí, aunque con unas directrices de mayor a menor importancia, como exponemos a continuación.

Como primera medida estableceremos como prioritaria la conservación de los materiales de producción propia, de los que se poseen derechos, puesto que siempre será posible solicitar nuevas copias a sus propietarios en caso de futuribles negociaciones para emisión. Para el resto se habla de expurgo. Según el diccionario de María Moliner, expurgar es “quitar de una cosa lo malo o inútil que hay en ella” y lo equipara a limpiar. Por su parte, el diccionario de la RAE define expurgar como “limpiar o purificar algo”. En el caso de un archivo, no creemos que se deba limpiar, sino que se trata de seleccionar aquellos materiales susceptibles de ser reutilizados, y de los cuales merezca la pena guardar una copia. Por eso pensamos que será más apropiado hablar de políticas de selección que de expurgo, como señala Mabel Giménez Rayo.

Unas directrices básicas en las políticas de selección en cuanto a prioridades (aplicables tanto a centro de documentación cerrados como abiertos) podrían ser las siguientes:

  • Material propio sobre el ajeno,
  • Material ajeno sobre el país o zona geográfica (en nuestro caso, lo referido a la Comunidad Valenciana),
  • Prevalencia de los contenidos frente a la calidad,
  • En caso de duda, tal y como señala Agirregomoskorta, más vale pecar por exceso que por defecto.

Y centrándonos en la producción propia, diversos autores (Rodríguez Bravo, Agirregomoskorta y Conesa) recomiendan conservar:

  • Los máster de emisión,
  • Los paralelos de antena,
  • Todo el material generado por los informativos,
  • Series dramáticas,
  • Programas deportivos,
  • Y aplicación de criterios más selectivos en cuanto a los materiales no emitidos.

Ante el futuro, aún incierto de RTVV, sus prioridades serán diferentes según estemos hablando de un archivo cerrado o histórico, con 24 años de emisiones, o un archivo abierto, que dé uso a una cadena en una segunda etapa de vida tras un paréntesis de dos años. De este modo, en el caso de un archivo cerrado, las recomendaciones respecto a la producción propia, consideramos que deberían ser más amplias.

Cuando un medio de comunicación deja de existir y queda su archivo como único testigo de su existencia, el valor principal de sus fondos deja de ser económico y pasa a cobrar mayor importancia el valor patrimonial, como dicen Arranz y Caldera, “la obligación de garantizar el acceso a la información de los ciudadanos”.  Y como recuerdan estos autores, “el material que no está descrito no es recuperable”, es decir, acumular documentos no sirve de nada sin el valor añadido del trabajo de descripción documental, que es el que permitirá hacer uso en el futuro de ese material, sea cual sea su aplicación última (económica o patrimonial).

En cualquier caso, tal y como ocurre con otros tipos de archivo, se hace necesario crear una comisión de expurgo, como ya existe en RTVE, a ser posible formada por responsables de distintos niveles de la administración, de las universidades y responsables del propio archivo, que fije los criterios y los plazos de eliminación de materiales.

Tal y como señalan autores como Conesa o Agirregomoskorta, al exigir políticas de preservación a medios de comunicación, ya sean públicos o privados, estamos supliendo la necesidad de crear una institución supraempresarial que tenga como principal objetivo respetar las emisiones de radio y televisión para ponerlas a disposición del público.

Más propuestas de explotación del archivo histórico de Radiotelevisión Valenciana:

Soler Monreal, Concha. “El archivo audiovisual de Radiotelevisión Valenciana como archivo histórico. Propuestas de actuación.”. En: Métodos de información (MEI), II Época, Vol. 5, nº, 8, 2014, pp. 31-42. DOI: http://dx.doi.org/10.5557/IIMEI5-N8-031042

BIBLIOGRAFÍA

Arranz Escacha, P., Caldera Serrano, J. (2013). Cambios en los métodos de selección documental en los sistemas de información digital en las televisiones. Investigación bibliotecológica, v. 27, n. 60, pp.15-26, mayo-agosto.

Agirregomoskorta, I. (1994). El expurgo de cintas, una experiencia dura, pero necesaria. Su plasmación en Euskal Telebista. En: II Seminari La Documentació als mitjans d’Informació. L’experiència multimedia. Ponències i conclusions. 2ª ed. Valencia: Generalitat Valenciana. Presidència i Unió de Periodistes.

Conesa, A. (1994). Les emissions de ràdio i televisió: un patrimoni a conservar. En: II Seminari La Documentació als mitjans d’Informació. L’experiència multimedia. Ponències i conclusions. 2ª ed. Valencia: Generalitat Valenciana. Presidència i Unió de Periodistes.

EDMONSON, R. (2004). Filosofía y principios de los archivos audiovisuales. París: Unesco. [Consulta: 25-10-2015]. Disponible en: unesdoc.unesco.org/images/0013/001364/136477s.pdf

EDMONSON, R. (2009). Fundamentos filosóficos de los archivos audiovisuales en la era digital, La salvaguarda del patrimonio sonoro y audiovisual: un reto mundial. Memorias del cuarto seminario internacional de archivos sonoros y audiovisuales. México D.F: Fonoteca Nacional. [Consulta: 25-10-2015]. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/CDMU/article/download/38324/37079

ESPAÑA (2006). Ley 1/2006 de 19 de abril, del sector audiovisual. Boletín Oficial del Estado, 7 de junio de 2006, No. 135, pp.21675-21691. [Consulta:25-10-2015]. Disponible en: https://www.boe.es/boe/dias/2006/06/07/pdfs/A21675-21691.pdf

ESPAÑA (2006). Ley 17/2006, de 5 de junio, de la Radio y Televisión de titularidad estatal, Boletín Oficial del Estado, 6 de junio de 2006, No.134, pp.21307-21218. [Consulta:25-10-2015]. Disponible en: www.boe.es/boe/dias/2006/06/06/pdfs/A21207-21218.pdf

ESPAÑA (2010). Ley 7/2010 General, de 31 de marzo, de Comunicación Audiovisual, Boletín Oficial del Estado, 1 de abril de 2010, No.79, pp.30157-30209. [Consulta:25-10-2015]. Disponible en: http://www.boe.es/boe/dias/2010/04/01/pdfs/BOE-A-2010-5292.pdf

ESPAÑA (2011). Ley 23/2011, de 29 de julio, de depósito legal. Boletín Oficial del Estado, 30 de julio de 2011, No.182, pp.86716-86727. [Consulta:25-10-2015]]. Disponible en: www.boe.es/boe/dias/2011/07/30/pdfs/BOE-A-2011-13114.pdf

Kula, S. (1986). Políticas y normas de selección para los archivos de televisión. En: Panorama de los archivos audiovisuales. Madrid: Servicio de Publicaciones del Ente Público RTVE.

Hoog, E. (2003). Tout Garder ? Les dilemmes de la mémoire à l’âge médiatique. Le Débat, n. 125, pp. 168-189. Doi: 10.3917/deba.125.0168

Rayo Giménez, M. (2007). Documentación Audiovisual de televisión: La selección del material. Gijón: Trea.

Rodríguez Bravo, B. (2004). El documento audiovisual en las emisoras de televisión: selección, conservación y tratamiento. Biblos. Año 5, n. 20, oct.-dic.

[1] Un material sin describir de forma normalizada está irremediablemente abocado a su pérdida. No sirve de nada tener documentos (cientos, miles o millones) debidamente ordenados y/o digitalizados, pues si no están descritos de forma normalizada nunca podrán recuperarse, lo que equivale a perderlos.

[i] Soler Monreal, Concha. “El archivo audiovisual de Radiotelevisión Valenciana como archivo histórico. Propuestas de actuación.”. En: Métodos de información (MEI), II Época, Vol. 5, nº, 8, 2014, pp. 31-42. DOI: http://dx.doi.org/10.5557/IIMEI5-N8-031042

Anuncios
Tagged with: , , , , , , , , , , , ,
Publicado en Sin categoría
One comment on “El archivo de RTVV como archivo corriente o histórico. Cuestiones para el debate.
  1. Miguel angel dice:

    Hola, buenas, queria cometaros que estoy muy interesado en un documental titulado el tren fantasma, esta basada en la linea de ferrocarril baeza-utiel y lo hizo canal valenciano canal nou.estoy dispuesto a pagar una copia. Mil gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Comentarios recientes
Miguel angel en El archivo de RTVV como archiv…
Categorías
Miembro de Exit
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)
A %d blogueros les gusta esto: